La Individual del Lunes | Ricardo Armas, Dilatación voluntaria del iris

July 4th, 2012  |  Published in Blog

 

Dilatación voluntaria del iris es el nombre de la exposición con la que será inaugurado el jueves Cubo 7-Espacio Fotográfico, un lugar para la difusión y la enseñanza de la fotografía que funcionará en el secadero Nº 7 del Parque Cultural Hacienda La Trinidad y que dirigen Gabriel Osorio y Ernesto Costante.

La muestra reúne 25 instantáneas a color de Ricardo Armas, Premio Nacional de Fotografía 1997 y artista residenciado en Brooklyn, Nueva York, donde imparte clases en el Pratt Institute. Adicionalmente a la exhibición, Armas ofrecerá, entre el 8 y el 15 de este mes, el taller Terminar lo Inconcluso, dirigido a aquellos fotógrafos que tengan “en gaveta” una serie o tema sin terminar.

Las imágenes de Dilatación voluntaria del iris no son más que la manera en la que su autor se reconoce en el paisaje cotidiano de una ciudad que no cesa de ofrecerle múltiples rostros. Hay en ellas una decidida voluntad de identificación e identidad, más allá de que, por asociación de la mirada del fotógrafo, las letras “R” y “A” se transformen en las iniciales accidentales (quizá no tanto) de Ricardo Armas.

Antes de su llegada al país, el artista conversó con El Nacional:
“Dilatación voluntaria del iris es el retrato de la ciudad que transito todos los días. Retrato en ella lo que veo que me interesa, todo aquello que me dilata el iris. En mis imágenes hay poca gente. Me concentro en ellos los humanos a través de los detalles que los representan, las muecas que van dejando y las contradicciones de la publicidad dirigida a ellos. Al final es “mi NY” lo que resulta, mitad realidad y mitad ficción, o acaso mi interpretación de las cosas”.

Siendo Nueva York una ciudad tan fotografiada, ¿es posible encontrarle ángulos novedosos, originales? — Una ciudad tan compleja como ésta, con tanta gente que la mueve y tanto turista que la visita, nunca termina de fotografiarse. Nueva York es el teatro de lo humano, infinita en sus posibilidades de interpretación. Los ángulos “originales” tendrán que ver con la curiosidad de quien apunta con la cámara.

Una de sus fotografías (la del maniquí en una vitrina) remite a la obra del artista de la escuela metafísica Giorgio de Chirico. ¿Se inspira en algunos pintores? ¿Quiénes son sus preferidos a la hora de plantearse una serie fotográfica? –Giorgio de Chirico está presente en mi memoria como lo está Magritte, Goya o Diego Velázquez, incluido Jasper Johns en la mezcla. Pero hay dos escritores también: Paul Auster y Javier Marías. También habría que agregar a Joaquín Sabina, que lo llevo en el iPod.

-A pesar de la distancia, ¿cómo percibe la enseñanza de la fotografía en Venezuela? –La fotografía que se desarrolla en Venezuela está influida por lo dramático de lo que ocurre en el país, es el reflejo de nuestro proceso de cambios y de sus presiones. Lo social se ha convertido en una necesidad temática. Pero también somos parte de un todo, de un planeta con celulares-cámara donde el tema parecemos ser nosotros mismos, los humanos que dejamos autorretratos y retratos de lo que vemos para ponerlos en las redes sociales. Los auténticos artistas ya vienen con sus necesidades y discursos mucho antes de entrar en cualquier academia. La suerte es encontrarse con referencias y maestros que ayuden a dilucidar el proceso de creación.

Como docente, ¿qué enseñanza desea transmitir a sus estudiantes? –Mi mensaje es que, al final, cualquier cosa que hagas con una cámara te retrata de cuerpo entero. La cámara no tiene cerebro, uno sí, no sé si por suerte.

¿Qué representa para Ricardo Armas la fotografía? –La fotografía es la columna vertebral de mi pensamiento.

Ver y fotografiar es una misma cosa, todo gira alrededor de ese acto de apropiación.

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